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Las Conchas de Haro: un paseo de 220 millones de años

Haro

No todo es geología. Desde luego, algo tienen las Conchas de Haro que desde el final del Neolítico y comienzos de la Edad del Bronce, alberga asentamientos humanos. Ya en el siglo I a.C., Estrabón junto con Plínio el Viejo y Ptolomeo, ayuda a dibujar el primer mapa de pueblos prerromanos en esta zona: los Celtas, Berones y los Autrigones. Es yá en época romana cuando se asienta la primera población estable en este paraje con una clara función defensiva, en los riscos que aún hoy tienen su nombre: Castrum Bilibium. 

La fama de este lugar se debe a un anacoreta harense, Félix o San Felices, quien desde mediados del siglo V hasta comienzos del siglo VI (año 520), habitó en estas peñas. Fue además maestro de San Millán, con quién compartió una vida contemplativa y ermitaña. Tras una invasión musulmana en el 714, no sería hasta el siglo XI cuando los pobladores de Bilibio se trasladaron a Haro, yendo a parar los restos del santo al nuevo monasterio de San Millán de Yuso. En el siglo XVII llegó la primera reliquia del santo a la Villa de Haro, de la que es su patrón desde 1644 (Prames, Ed.).

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