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Lapiaz y minerales en los páramos

Montemayor de Pililla y Cogeces del Monte

El relieve que caracteriza a la provincia de Valladolid está formado por extensas planicies cortadas por amplios valles fluviales que, en la parte meridional adquieren gran anchura. Las planicies configuran lo que se conocen por páramos y están representados en prácticamente toda la provincia toda la provincia. En la zona occidental los páramos se denominan Montes de Torozos perdiéndose en dirección a León y, hacia el sur, en las cercanías de Tordesillas. En la zona oriental los páramos se encuentran en la comarca de La Parrilla y Campaspero teniendo continuidad en la provincia de Segovia. Los páramos se extienden hacia el norte. 

Otro rasgo característico del relieve en esta provincia son los valles fluviales que discurren entre los páramos y dejando cerros y oteros. El encajamiento de la red fluvial comenzó hace aproximadamente 2 millones de años. El resultado son amplios valles por los que discurren los ríos y que, en algunos lugares, tienen asociados humedales. Los ríos han desmantelado (y lo siguen haciendo en la actualidad) los materiales que forman el subsuelo de la provincia. La existencia de los páramos se debe a que están constituidos por rocas más resistentes a la erosión (calizas) que las que se encuentran por debajo de ellas. Esta resistencia da lugar a plataformas extensas y, en las zonas en las que los ríos han conseguido erosionar esas rocas, la erosión aumenta vertical y lateralmente, aumentando progresivamente la anchura y la profundidad de los valles fluviales. Sin embargo, la acción física de los ríos no es el único proceso que destruye las rocas calizas. También actúa sobre ellas la acción química, en la cual se disuelven debido a diversos factores ambientales.

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